admin a Domingo, 31 de Enero del 2010

Trabajar por un objetivo significa hacer lo que te gusta, lo que sabes hacer y conseguir algo importante para ti. Cuando realmente buscas tu objetivo, la gente, los recursos y las oportunidades acaban orbitando a tu alrededor. El mundo también se beneficia porque actúas en conjunción con tu verdadero objetivo vital, todas tus acciones resultan útiles para los demás.

Define tu objetivo

Una vez que sepas cual es tu objetivo en la vida puedes reorganizar todas tus actividades alrededor de él, todo lo que hagas debe ser una expresión de ese objetivo. Si una actividad no encaja en esa fórmula no deberías trabajarla, punto y final.

Escribe y tu objetivo vital y léelo cada día, preferentemente por las mañanas. Si tienes una memoria artística o visual quizá prefieras dibujar un símbolo que represente tu objetivo. Luego cuélgalo en algún sitio (en la nevera, frente al escritorio, cerca de la cama), eso te mantendrá centrado en tu objetivo.

Destina cierto tiempo a una reflexión tranquila; cuando estés relajado o durante tu meditación pregúntate ¿Cual es mi objetivo en la vida? Deja que la respuesta te venga sola.

Cuando hayas decidido o descubierto por qué estás aquí tienes que decidir que quieres ser, hacer y tener. ¿Qué quieres conseguir? ¿Qué quieres experimentar? ¿Qué posesiones quieres adquirir?

Una de las principales razones por las que la mayoría no consigue lo que quiere es que aún no lo han decidido, no han definido sus deseos claramente y con todo detalle.

Generalmente hacemos un montón de cosas que no queremos, pero les gustan a los demás:

- Vamos a la facultad de medicina por que eso es lo que papá quería
- Nos casamos para hacer feliz a nuestra madre
- Conseguimos un trabajo “de verdad” en vez de perseguir nuestro sueño de vivir el arte

En definitiva, acabamos siendo insensibles a nuestros propios deseos.

Cuando preguntamos a muchos adolescentes que quieren ser de mayores responden con honestidad: “no lo sé”. Ha habido demasiadas capas de “deberías”, “tienes que” o “lo mejor sería que” amontonadas sobre ellos que ahogan sus verdaderos deseos.

Tendrás que dejar de decir “no sé”, “no me importa” o la favorita de los adolescentes de hoy “da igual”. Cuando tengas que elegir, por pequeña que sea la elección, actúa como su tuvieras una preferencia. Pregúntate: si lo supiera, ¿qué sería?, si me importara ¿qué preferiría? No tener claro lo que quieres y dar mayor importancia a las necesidades y deseos de los demás que a los tuyos propios es simplemente un hábito.

Una de las formas más simples de empezar a aclarar lo que realmente quieres es hacer una lista de 30 acciones que quieres emprender, 30 objetivos que quieres tener y 30 ideas de lo que quieres ser antes de morir. Observarás que las primeras no son demasiado profundas (un coche, una casa…), no obstante, hacia el final de los 15 minutos del ejercicio tu verdadero “yo” empieza a hablar: “Quiero que me quieran”, “Quiero sentirme poderoso”, “Quiero marcar diferencias”… Deseos que son la verdadera expresión de tus valores de base.

Lo que en muchos casos frena a las personas y no les deja expresar sus verdaderos deseos es que no creen que puedan ganarse la vida haciendo lo que les encanta.

“Lo que me encanta es salir a charlar con la gente”… Un guía turístico se gana la vida saliendo a charlar con la gente en los lugares más impresionantes del mundo.

A Tiger Woods le encanta jugar al golf, a Donald Trump le encanta hacer tratos y construir edificios, de modo que es posible ganarse la vida haciendo lo que te gusta.

Haz una lista de 20 acciones que te encante hacer y luego piensa en formas de ganarte la vida haciéndolas.

Para crear una vida equilibrada y de éxito, tu visión debe incluir los siguientes 7 aspectos:

- Trabajo y vida profesional
- Economía
- Ocio y tiempo libre
- Salud y forma física
- Relaciones
- Objetivos personales
- Contribución a la comunidad

En cuanto tengas claro lo que quieres y mantengas la mente constantemente la mente centrada en ello, el camino te aparecerá indicado ante ti.

Adaptación de “The Success Principles” de Jack Canfield

admin a Domingo, 31 de Enero del 2010

La mayoría de la gente tiene miedo a pedir opinión sobre su actuación porque tiene miedo de lo que van a oir. No hay nada de lo que tener miedo, la verdad es la verdad y es mejor conocerla. Una vez que la sabes puedes hacer algo para cambiarla. No puedes mejorar tu vida, tus relaciones o tu forma de jugar sin la opinión de los demás.

Si tus hijos te vuelven loco, si tu cuerpo está débil, si tu casa está hecha un asco, o si no eres feliz, todo eso son respuestas que te están diciendo que algo falla y es hora de prestar atención a lo que está pasando.

Pregúntate: ¿Cómo estoy creando esta situación? ¿Qué debo potenciar? ¿Debería preguntar más, confiar más, delegar más, practicar más, meditar más, decir más “Te quiero”? ¿Debería de ver menos la televisión, tomar menos azúcar, criticar menos, dormir más, leer más, hacer más deporte?

Debes de preguntarte, de cuestionarte tu vida para poder llegar a conclusiones. O eres rico o no lo eres, O infundes respeto o no, O mantienes tu peso ideal o no, es así de sencillo, ¡los resultados no mienten!

Si estás por debejo de los objetivos de ventas o por encima de tu peso, todas las grandes razones del mundo no cambiarán eso, lo único que cambiará tus resultados es un cambio de comportamiento. Investiga más, haz un curso, cambia el modo de presentar las ventas, cambia de dieta, haz más ejercicio… eso puede cambiarte, pero primero tienes que estar dispuesto a preguntarte a ti mismo y a los demás, a analizar los resultados que estás generando y cambiarlos si es necesario.

Adaptación de “The Success Principles” de Jack Canfield

admin a Domingo, 31 de Enero del 2010

¿Por qué no dejas en trabajo que odias y buscas uno mejor? ¿Por qué no pides ayuda a otras personas? ¿Por qué no vuelves a estudiar para conseguir tu sueño? ¿Por qué no comes comida más sana? ¿Por qué no aprendes a decir “no”? ¿Por qué no confías en tus sensaciones?

… Porque supone riesgos.

Puedes correr el riesgo de quedarte en el paro, de recibir acusaciones o burlas de los demás o correr el riesgo de fracasar o de que tus vecinos o familiares no aprueben tus decisiones. Cambiar las cosas puede suponer una inversión en esfuerzo, dinero y tiempo, podría resultar incómodo y difícil, de modo que evitas arriesgarte a sentir esas sensaciones desagradables, te quedas como estás y te quejas de la situación.

Si quieres pasar de donde estás a donde quieres estar, vas a tener que correr ese riesgo, de modo que decídete a dejar de quejarte y de perder el tiempo con los que se quejan y pinte a crear la vida que quieres.

Van al trabajo y se quejan de lo mal que les va con su pareja, llegan a casa y se quejan a su pareja de lo insoportable de la gente del trabajo. Hay que echarle valor para decirle a tu pareja que no estás contento de como van las cosas en casa, hay que tener valor para decirle a tu jefe que procure hacer mejor la planificación para que no te tengas que quedar trabajando hasta tarde, pero sólo tu jefe puede hacer algo al respecto, tu pareja no.

Aprende a cambiar las quejas por peticiones y a emprender acciones que te lleven a los resultados que deseas, eso es lo que hace la gente triunfadora, eso es lo que realmente funciona.

Si te encuentras en una situación que no te gusta, haz lo posible para mejorarla o déjala. Comprométete a mejorar la relación o divórciate, trata de mejorar tus condiciones laborales o cambia de trabajo.

La gente de éxito no espera a que lleguen los desastres para luego culpar a alguien de sus problemas.

Adaptación de “The Success Principles” de Jack Canfield

admin a Domingo, 31 de Enero del 2010

Para conseguir éxito personal y profesional, debes de asumir tu responsabilidad sobre las cosas que te ocurren. Esto significa que comprendes que tu eres la causa de todas tus experiencias, de modo que tendrás que dejar de quejarte y echarle la culpa a los demás de tus fracasos, este es el requisito previo para crear una vida de éxito. Solo si reconoces que eres tu el que has creado todo lo que te ha pasado hasta ahora podrás asumir la creación de futuro que quieres.

Responsabilízate de tu vida y deja de buscar excusas, de hacerte la víctima, de pensar en motivos por los que no puedes hacer tal cosa o tal otra. Si algo no sale como lo habías planteado pregúntate: ¿Cómo creé esa situación?¿Qué dije o dejé de decir? ¿Qué hice para que esa persona actuara de ese modo?¿Qué necesito cambiar para que la próxima vez pueda conseguir el resultado que quiero?.

Puedes culpar a la economía, a los emigrantes, al tiempo, a la falta de dinero, al sexismo, a tu falta de educación, a la actitud de tu jefe, a tu esposa o marido, a la política, al sistema, etc… Si eres golfista probablemente incluso le hayas echado la culpa a los palos o al campo de juego. No hay duda de que todos esos factores existen, pero si fuera el factor decisivo nadie podría alcanzar el éxito.

Perdemos el tiempo en aspectos triviales de nuestra vidas, nos ocupamos de cotilleos tontos, pasamos el tiempo sin hacer ejercicio, gastamos más dinero del que ganamos, dejamos de invertir en nuestro futuro, evitamos conflictos necesarios, nos callamos la verdad, dejamos de pedir lo que queremos…, y luego nos preguntamos por qué nuestra vida no funciona.

Sólo puedes controlar tres aspectos de tu vida: tus pensamientos, las imágenes que visualizas y las decisiones que tomas. El uso de los mismos determina todo lo que experimentas. Si no te gusta lo que estás experimentando tienes que cambiar tus respuestas. Cambia tus pensamientos negativos por pensamientos positivos, cambia tus costumbres, cambia lo que lees, cambia de amigos, cambia tu modo de hablar. Si quieres algo diferente vas a tener que hacer algo diferente.

En resumen, tú eres quien pensó lo que pensó, quién tuvo esas sensaciones, quien tomó las decisiones, quién pronunció esas palabras, y eso es lo que te ha llevado a donde estás ahora.

Si no fuera por la gravedad nadie se caería por las escaleras, ni se estrellarías los aviones, aún así, nadie de queja de la gravedad porque la gravedad simplemente existe, nadie puede hacer nada para eliminarla, de modo que, sencillamente, la aceptamos; de hecho usamos la gravedad en nuestro beneficio, construimos acueductos, saltamos desde el trampolín y jugamos al baloncesto. Las circunstancias de las que nos quejamos son por naturaleza situaciones que podemos cambiar, pero que hemos decidido no hacerlo.

La vida que estás viviendo actualmente es el resultado de todos tus pensamientos y acciones del pasado. Tu controlas lo que dices y lo que haces, también controlas lo que entra en tu mente: libros, revistas, películas, programas de televisión y la gente con la que sales. Todas las acciones están bajo tu control. Para tener más éxito sólo tienes que actuar del modo que produzca más de lo que quieres. Eso es, así de sencillo!

Adaptación de “The Success Principles” de Jack Canfield